Tour

 “Camine con nosotros mientras juntos crecemos.” - Marilyn Travaglini 


Japanese Friendship Garden - Tour


El Jardín Japonés de la Amistad se llama “San-Kei-En”, o “jardín de tres escenas”- acuático, pastoral, y montaña. San-Kei-En es una expresión de los lazos entre los pueblos de San Diego y Yokohama y reúne a las dos culturas para crear un ambiente único. El jardín fue nombrado en honor al jardín San-Kei-En en Yokohama. Este jardín representa un nuevo nivel en el desarrollo del jardín japonés fuera del Japón. El diseño del San-Kei-En es guiado por los principios originales del jardín japonés pero al mismo tiempo incorpora el paisaje y el clima regional. Los elementos principales del diseño de paisajes japoneses son “gente, paisaje natural y cultura”. La vida del Jardín desarrolla el respeto por el medio ambiente y las artes culturales. Un jardín vive un continuo estado de cambio.

 


Los sonidos inquietantes de la distante Shakuhachi viajan llegan a nuestros oídos cuando pasamos por el portón y entramos al jardín.


 


Un agraciado maple japonés nos da la bienvenida cerca a la linterna (Oribe). Nos acercamos a la sala de exhibiciones. Construida en el estilo tradicional “sukiya”, la sala se encuentra en una esquina del jardín.


 


La entrada a la pequeña antesala es a través de gruesas puertas de madera y nos prepara para apreciar los coloridos ikebana en el área tokonoma.


 


Entramos al área de exhibición y nos acercamos a ver el "Sekitei". La simplicidad de la gravilla blanca y de las rocas grises absorbe nuestros pensamientos, permitiéndonos una mirada sin juicios, sin criticas, vacío, acercándonos a la quietud de nosotros mismos.


 


El paisaje del jardín nos llama a las afueras de la sala de exhibición. Siguiendo el sendero ondulante, caminamos hacia la “Tsukubai” y su linterna (funatsuki). El sonido del agua apacigua la quietud. Un gato se asusta- lo hemos sorprendido tomando agua.


 


Nos sentamos bajo el “fujidana”, sobretomados por las profusas flores purpuras. Transfijos por el “sekitei”, nuestra mirada se mueve a las rocas misteriosas y después a los arboles y las plantas en floración. La serenidad del jardín crea un sentido de harmonía con la naturaleza. Nuestro momento de meditación es aumentado por el balance de rocas, plantas y flores- un jardín para descubrirnos a nosotros mismos.